
Me acabo de encontrar un artículo publicado en el website www.tusaludesvida.com, que picó mi curiosidad y que, después de leerlo, activó mi interpretación lógica y personal, siempre con humor del bueno.
El título: Si todavía conservas estas 5 habilidades, estas envejeciendo mejor que la mayoría de las personas (título laaaargooooo, creo que intencionalmente). Al leerlas, ¡Eureka!, cumplo con cada una; claro está, a mi manera. Así que comparto mi interpretación, a ver quiénes coinciden conmigo. Pueden cotejar el contenido en el enlace y hacer su autónoma codificación.
El primer hábito dice: Mantienes claridad mental y curiosidad por aprender.
En resumen, define como tesoro invaluable el mantener una curiosidad activa y el deseo continuo de aprender cosas nuevas. Yo lo interpreto como el continuo presentamiento o “metimiento en lo que no te importa”, como diría mi abuela (RIP). Y es que siempre hay alguien que, a falta de hacer algo mejor con su tiempo libre, se dedica a “vivirle la vida los demás”, sabe vida y obra de lo que pasa en su entorno y es el “faro de referencia” cuando queremos saber lo que pasa con fulano o fulana. Los mejicanos le llaman “metiche” 🙂
Segundo hábito: Sabes regular tus emociones y no reaccionas impulsivamente. En resumen: no discutes, pones límites y tampoco intentas cambiar a los demás. Lo que debe traer como beneficios, según el articulo: dormir mejor, menos problemas de salud y disfrute de las relaciones con otros = paz mental.
Creo que es importante canalizar nuestras emociones y cada cual puede practicar ante cada situación que lo requiera. Por mi parte, lo hago constantemente: mentalmente mando a la mierda y le sonrío de oreja a oreja a quien viene a alterarme la paz.
Tercer hábito: Conservar la autonomía física y mantenerse activo. Caminar, manejar el auto, hacer las funciones diarias y rutinarias en forma independiente. A esto le añado también la capacidad de salir solos y disfrutar esas salidas: ir a un restaurante, al cine, al teatro, a un concierto, etc. Incluso hacer un viaje, es una buena opción, siempre y cuando se goce de buena salud. En eso consiste nuestra independencia en la tercera edad (eufemismo inventado para vejez).
Cuarto hábito: Comunicarse con claridad y saber decir lo que sientes. Según el autor, en eso radica la inteligencia emocional madura. Aqui estoy totalmente de acuerdo; ser francos y expresar nuestros sentimientos se siente taaaaaannnn biennnnnn; especialmente cuando mandamos al mismísimo carajo a quien se lo merece. 😉
Quinto y último hábito presentado: Saber elegir mejor a las personas que te rodean. Me parece muy obvio y pienso que más que un hábito es parte del proceso de envejecer. Nuestro círculo se va reduciendo y vamos dejando atrás a esas personas que tolerábamos porque las circunstancias lo requerían. Aprendemos a conservar a quienes genuinamente apreciamos y valoramos, somos más selectivos cuando compartimos nuestro íntimo grupo de verdaderos y genuinos amigos.
Esta es la Reflexión final del artículo, ad verbum:
Llegar entre los 65 y 85 años con estas habilidades no es casualidad.
Es el resultado de decisiones, aprendizajes, caídas, resiliencia y mucha conciencia personal. Envejecer bien no es negar la edad, es honrarla. Es aceptar los cambios sin rendirse, es vivir con dignidad, calma y propósito.
La mía, más consejos que hábitos:
De vez en cuando hágase la loca/el loco y verá que le servirá en la ocasión meritoria, más que la claridad mental.
Un Vete al carajo, dicho en el momento u ocasión adecuados, nos alivianan los hombros, créanmelo.
Baile, brinque y salte mientras el cuerpo aguante y cuando no pueda guiar, pida un Lyft o un Uber, pero no se quede en casa.
Mantenga comunicación con su gente, llame, visite y planifique encuentros agradables.
Recuerde: “Viejo es el viento y todavía sopla”.
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