Autenticidad
Aprendí a jugar el juego político muy tarde. O quizás, no aprendí, me quedé en la fila de los iniciados. Lo que sí estoy segura es que hasta donde llegué, fue suficiente. Si ocupar un estatus social implica renunciar a lo que creo, pues renuncio. Si me obliga a montar cara feliz y sostener l